Que ver y hacer en Fethiye
Alejandro
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Las 15 mejores cosas que ver y hacer en Fethiye (Turquía)

En esta ciudad al borde del Mediterráneo, con un puerto natural, siempre ha estado habitada gracias a su enclave. Fethiye se alza sobre la antigua Telmesos, una de las ciudades-estado de Licia, su antiguo Teatro todavía está en el centro de la ciudad.

Fue una ciudad floreciente, y era famosa por su escuela de adivinos. Su rey Creso, tomaba decisiones en base a lo que le indicaban los adivinos. Tal era su fama, que incluso Alejandro Magno acudió a ellos para pedir consejo.

De los Licios aún se conservan sarcófagos de una antigüedad de 2.500 años y las increíbles tumbas horadadas en la roca

Fethiye es hoy un centro de vacaciones muy popular por su magnífica belleza natural y sus antiguas ciudades licias. Además en su litoral está Oludeniz que está considerada la playa más hermosa de Turquía.

También es el punto de partida para visitar otros lugares fascinantes, cada uno increíblemente diferente al otro.

Pero también hay mucho que descubrir en el centro de esta fabulosa ciudad portuaria: desde su mercado del pescado a el mercado de agricultores y comprar productos frescos, telas y alfombras regionales; recorrer Paspatur, el casco antiguo con numerosos restaurantes y cafeterías; el anfiteatro romano y muchas más cosas.

Definitivamente Fethiye es uno de esos viajes que se convierten en inolvidables.

Ahora vamos a ver las 15 mejores cosas que ver y hacer en Fethiye:

Índice

1. Tumba de Amintas, Las Monumentales Tumbas en la Roca

Tumba de Amintas, Turquía
Tumba de Amintas, Turquía

Los antiguos telemessos excavaron sus tumbas en los altos acantilados de piedra caliza, muy cerca de la antigua Ágora, en el siglo IV a. C. Su fachada está inspirada en la de los templos Jónicos.

Son, sencillamente, monumentales e increíbles.

Talladas en la roca no les falta sus frisos, portones y columnas del estilo jónico. 

Hay un empinado sendero a lo largo de los acantilados, que te permite ver más cerca estos 

La mejor de todas está en el punto más alto, y tiene vistas estimulantes de Fethieye y su golfo.

La Tumba de Amintas, tallada alrededor del 350 a.C., alberga el sueño eterno de este legendario rey de Telmesos y  el símbolo de la ciudad

Es la más grande de todo el conjunto y tiene pórtico en su frente. 

En el lateral de una de sus paredes hay una inscripción en griego que dice “Amyntou tou Ermagiou”, (Amyntas, hijo de Hermagios).

2. Museo de Fethiye, Tesoros de la Antigüedad

Museo de Fethiye

Visto que Fethiye desborda de riqueza arqueológica, la visita al museo es prácticamente obligatoria.

El Museo de Fethiye contiene una enorme cantidad de objetos encontrados en las muchas excavaciones arqueológicas que han tenido lugar en los alrededores. Consta de, una para Arqueología y la otra para Etnografía.

En su interior podrás apreciar sus tesoros: desde objetos de la Edad de Bronce los períodos Arcaico, Helenístico, Romano y Bizantino.

Hay monedas acuñadas a lo largo de cientos de años, así como piezas de joyería, ánforas, bustos, estelas funerarias, figuritas, amuletos, cerámica, altares y fragmentos arquitectónicos como capiteles de columnas y zócalos.

También hay una tumba entera, traída desde las ruinas de la ciudad de Tlos.

Pero tal vez el hallazgo más importante de los arqueólogos que se muestra en el museo es la “Estela Trilingüe de Letoon“. Esta tiene inscripciones idénticas en Liciano, Griego y Arameo.

Contiene un mandato que autoriza el culto a Leto, y hace referencia a las divinidades y a los sacerdotes del nuevo culto. El texto licio ocupa 41 líneas, el griego 35 y el arameo 2.

Esta pieza ha sido la herramienta clave para ayudar a descifrar el lenguaje Liciano, similar en importancia a la piedra de Rosetta para el antiguo Egipto.

Además, existe en el museo una zona al aire libre donde se muestran grandes sepulcros de piedra y el monumento licio de Izraza.

3. Las ruinas de Tlos, La Reunión de 4 Grandes Civilizaciones

Muy cerca del desfiladero de Saklikent, a unos 40 kilómetros de Fethiye, sobre una meseta rocosa, se halla los restos de esta ciudad Licia.

Tlos se estableció hace 4.000 años y, además de los licios, fue habitada por romanos, bizantinos y por turcos otomanos, hasta el siglo XIX. 

Es bastante entretenido especular qué ruinas son de qué época. Aunque lo mejor es contratar a un guía local pues Tlos está llena de secretos y sorpresas

Por ejemplo, la fortaleza en decadencia en la cima es otomana, pero con muros de piedra licia y romana.

Existen muchas tumbas de piedra de Licia, la más grande de ellas es la Tumba de Belerofonte, con un relieve en el porche que muestra al héroe montando a Pegaso, y una escultura de un león o un leopardo dentro.

También hallarás un anfiteatro romano, con exquisitas guirnaldas talladas; castillo otomano (asentado sobre un palacio licio), una iglesia bizantina, un ágora y una basílica paleocristiana y muchas más cosas interesantes.

Tal es la riqueza de este lugar, que los arqueólogos siguen encontrando más y más tesoros.

Es un paraje tranquilo, que recibe pocas visitas turísticas. Parte de ello se debe a lo accidentado de su terreno, bastante empinado, por lo que recomiendo llevar zapatillas o calzado adecuado y tener una forma física normal, las personas con problemas de movilidad u otras razones lo pueden pasar mal.

Por otro lado se descubrió hace pocos años y no suele aparecer en las guías turísticas, por lo que recomiendo contratar a un guía local para no perderte nada de este lugar asombroso.

4. Ciudad Vieja de Fethiye o Paspatur

Fethiye, Turquía
Fethiye, Turquía

Al este del Puerto Deportivo te encuentras con el casco antiguo: la Ciudad Vieja de Fethiye, o Paspatur.

Pasear por sus callejones estrechos y frescos, cotillear alrededor de sus tentadoras tiendas de recuerdos, o admirar las alfombras turcas  o los juegos de té. Todo ello es una experiencia para los sentidos.

El aroma de las especias flota en el aire, e incluso cuando el sol pega fuerte, Paspatur se mantiene en la sombra bajo un manto vides o grandes toldos que cubren el ancho de los callejones.

En este ambiente oscuro y fresco hay abundantes cafés y restaurantes con terrazas.

Busca con la mirada el preciosos minarete del siglo XVIII de Eski Cami (Antigua Mezquita), mientras te empapas del ajetreo del mercado de pescado. Además tienes la posibilidad de comprarlo y dárselo a uno de los múltiples restaurantes de la misma plaza que te lo cocinan por un mínimo precio.

 El ambiente lugareño tiene un toque diferente, fresco, natural y la gente es super amable, casi todos hablan inglés y la calidad de sus productos es fantástica.

Tras la agradable experiencia de Paspatur, dirígete hacia el oeste, y por detrás del puerto deportivo llegarás al teatro heleno de Telmessos, levantado en el siglo II a.C., que ha sido restaurado, aunque no es difícil distinguir las piedras antiguas de las modernas.

5. Kayaköy, el Museo al Aire Libre

Ciudad fantasma de Kayaköy, Turquía

A 8 kilómetros al sur de Fethiye, hay unas ruinas de un poblado en la ladera de la montaña. Este pueblo del período griego, fue antiguamente habitado por una comunidad cristiana ortodoxa griega mayoritaria. Los griegos otomanos habían vivido dentro del imperio en relativa paz durante cientos de años, pero eso cambió después de la Primera Guerra Mundial, con la Guerra Greco-Turca de 1919-1922 seguida de un intercambio de población. El pueblo quedó a su suerte, y más tarde, resultó gravemente dañado por el terremoto de Fethiye de 1957 y nunca fue reconstruido.

Kayaköy (Livissi) tenía una población de 6.000 habitantes en el momento en que fue abandonado.

Kayaköy era parte de la civilización licia, por lo que no te extrañes al encontrar tumbas licias. Su historia se remonta hasta 3.000 a.C.

Aunque la mayoría de las casas, edificios escolares e iglesias son de los siglos XVIII y XIX.

Parte de esta arquitectura ha sido restaurada, pero la mayoría se ha dejado como un museo abierto.

Las calles están hechas de piedras, con escalones anchos. Puede resultar algo agotador, ya que las calzadas están llenas de baches y desniveles.

Cuando visitas Kayaköy, tienes la sensación de que un fantasma camina por la ciudad. La casas tienen un aire de tristeza que te emocionará.

Pasea tranquilamente por los empinados y sinuosos callejones, y busca la fuente del siglo XVII en el corazón de la ciudad.

Aquí Russel Crowe rodó la última escena de la película “El Maestro del Agua”.

6. Valle de las mariposas

Valle de las mariposas, Turquía
Valle de las mariposas, Turquía

El Valle de las Mariposas (Kelebekler Vadisi) está al sur de Ölüdeniz. Es una playa que es prácticamente inaccesible por tierra ya que se encuentra al final de un cañón con paredes rocosas que se elevan a 350 metros.

Sin embargo, es un agradable paseo en barco desde Ölüdeniz. Al desembarcar te sorprenderá gratamente la prístina cala de arena con aguas cristalinas, todo empequeñecido por esas paredes de roca que se elevan.

Es llamado así por las muchas especies de mariposas (más de 80) que habitan en este hábitat. Aunque hay que tener en cuenta que las mariposas son estacionales, y alcanza su máximo número entre Junio y Septiembre.

Es un paraíso casi aislado, con un par de cascadas que fluyen durante todo el año y que no puedes perderte ir.

En el valle se respira mucha  paz. Vale la pena para desconectar, bucear, nadar, pasear por el valle y relajarse tomar algo en el pequeño café mientras admiras las impresionantes vistas.

7. Cadyanda, el Pueblo Fantasma de los Licios

Cadyanda, Turquía
Cadyanda, Turquía

Seguimos con la historia de los Licios que, personalmente, me atrae mucho. Kadyanda, cerca de la ciudad de Üzümlü, a unos 25 kilómetros de Fethiye, son las ruinas de una antigua ciudad licia.

Asentada en la cima de una colina, estuvo habitada desde hace unos 5.000 años hasta el siglo VII.

Fue una ciudad prominente, como muestra la extensión de las ruinas: Hay un Ágora, una Arena, un Teatro, baños, impresionantes tumbas, una muralla defensiva y los restos de varios templos.

Las murallas que la rodean, fueron reconstruidas muchas veces debido a la topografía y las empinadas pendientes del terreno.

Por desgracia, ha sido saqueada en múltiples ocasiones,  y gran parte del área quedó cubierta de vegetación, aunque los senderos permiten caminar por los lugares de interés.

Escondida en el bosque de pinos, Kadyanda está alejada de los radares de muchos turistas, y existe la posibilidad de que tengas esta encantadora ciudad antigua para ti solo.

8. Playa de Ölüdeniz, la Perla Turca del Mediterráneo

Playa de Ölüdeniz, Turquía

 

Alrededor del cabo, a sólo diez kilómetros al sur del casco antiguo de Fethiye, hay un escenario de rara e increíble belleza.

La playa de Ölüdeniz tiene forma de medialuna, de guijarros blancos, con aguas claras de un fascinante color turquesa que brilla a la luz del sol.

Muchas cosas se combinan para hacer este lugar tan especial.

Una de ellas es el paisaje montañoso que raspa el cielo en sus márgenes: El pico de Babadağ, una montaña de 2.000 metros, se eleva a sólo cinco kilómetros de la costa y se enfrenta a los 1.400 metros de Karatepe. Sus faldas, repletas de pinos, mueren prácticamente en la playa.

La belleza de este lugar es difícil de explicar con palabras. No en vano, se le llama “La Perla Turca del Mediterráneo“, y tanto la Playa de Ölüdeniz y la de la archiconocida Blue Lagoon, han sido elegidas en múltiples ocasiones las 5 mejores playas del Mundo.

Detrás del extremo norte de la playa hay una laguna, de un tono azul más oscuro pero igual de claro, y está protegida como una reserva natural. Es la “Laguna Azul” o Blue Lagoon. Otra lugar difícil de olvidar por su impresionante belleza.

Hay tiendas de playa a orillas de la laguna, con tumbonas en las que puedes deslizarte en las aguas cálidas y poco profundas o alquilar un bote de pedales. Y, a poco más de un kilómetro, llegarás al paseo marítimo de Ölüdeniz. Dónde, todo en perfecto inglés, no falta de nada.

Una recomendación: en tu visita a esta increíble playa, busca las horas menos concurridas. Nadar al amanecer en la playa de Ölüdeniz o en Blue Lagoon, sin las hordas de turistas, es una experiencia que te acerca a la Naturaleza y al Cosmos, y te en paz con el mundo. 

 

9. Sarcófago de Payava en Janto

Sarcófago de Payava, Turquía
Sarcófago de Payava, Turquía

Una característica de la cultura Licia es que, a diferencia de la antigua Grecia, enterraban a sus muertos por toda la ciudad, en lugar de en una sola Necrópolis.

Tal es el caso de Fethiye, y lo que es muy emocionante es que estos sepulcros, construidos con piedra caliza local, se respetaron mientras la ciudad moderna crecía a su alrededor.

De modo que puedes girar por una calle en Fethiye  y encontrarte cara a cara con una tumba de 1.300 años.

Suelen estar ricamente decoradas con relieves, y pueden alcanzar una altura de hasta tres pisos.

Uno de los más bellamente ornamentado se encuentra en el Jardín del Ayuntamiento (Belediye), diseñado como una casa de dos pisos y con relieves en sus paredes, incluyendo una representación de soldados llevando escudos en su techo.

10. Parque Nacional de Saklikent, Una Maravilla de la Naturaleza

Parque Nacional de Saklikent, Turquía

 

El cañón de Saklıkent se encuentra en las profundidades del interior rocoso de Fethiye. Adquirió la categoría de Parque Nacional en 1.996.

Las cifras de esta maravilla natural son alucinantes: El cañón tiene 18 kilómetros de largo, hasta 300 metros de profundidad, y llega a tener sólo dos metros de ancho.

El río Karaçay, un afluente del río Eşen, es el culpable de moldear esta maravilla.

El Karaçay puede tener las aguas embravecidas  entre los meses de noviembre a marzo.

El resto del año se puede caminar sin problemas unos cuatro kilómetros del desfiladero, atravesando caminos de madera pegados a la pared, y explorando las cascadas y una conjunto de cuevas.

El cañón casi no recibe luz solar y se alimenta de los manantiales fríos de las montañas Bey, por lo que este es un lugar ideal para huir del calor del verano.

No te olvides de llevar zapatos para andar por el agua, para trepar por las rocas resbaladizas y prepárate bien porque acabarás empapado si quieres tener una experiencia completa.

Por si todo esto fuera poco, puedes nadar en el río, o hacer rafting o barranquismo los más audaces. Eso si, siempre rodeado de la Naturaleza Imponente de este lugar.

11. Mercado de Fethiye

Mercado de Fethiye, Turquía
Mercado de Fethiye, Turquía

Cada martes en Fethiye se instala un gigantesco bazar gigante justo al este del casco antiguo, donde Atatürk Caddesi se fusiona con İnönü Boulevard.

Los puestos del mercado son llevados por la gente que vive en Fethiye, así en las comunidades vecinas como Ölüdeniz y Çalis. Este hecho es una buena manera de mantener próspera la economía de la región.

Así que es una gran oportunidad para conocer el día a día de la ciudad, y comprar algunas especialidades locales e ingredientes típicos como nueces, aceitunas encurtidas y ahumadas, frutos secos, una gran variedad de granos, lentejas, todo tipo de especias y quesos.

Si es lo tuyo, también hay toneladas de falsificaciones, desde ropa y accesorios, hasta bolsos, cinturones, zapatos, camisetas de fútbol, relojes y gafas de sol.

Los vendedores son muy amables, pero no olvides, aquí se regatea mucho, por lo que resulta muy divertido ver o participar en los tira y afloja entre el vendedor y el turista.

12. Playa de Calis, una Auténtica Belleza

Playa de Calis, Turquía
Playa de Calis, Turquía

La playa de Çalis se encuentra al norte del puerto natural de Fethiye. 

La costa se abren a una larga bahía, la playa de Çalis, que se extiende por kilómetros

Su larga longitud te garantiza que siempre encuentres un espacio en la arena.

Es una de las playas más bonitas de Fethiye. De arena blanca y mar azul profundo.

El paseo marítimo se halla muy cerca, lo que es una ventaja para refrescarte o buscar algo de comer.

Y como es de esperar de Fethiye, las vistas son una impresionantes, especialmente cuando el Sol se pone y el Golfo y el Cielo adquieren un único tono dorado.

13. Puerto de Fethiye

Puerto de Fethiye, Turquía

Caminando por el Paseo Marítimo del Puerto de Fethiye, que bordea la Bahía durante cientos de metros, gozarás de unas vistas muy especiales de la ciudad y sus alrededores.

A medida que avances hacia el sur verás los barcos amarrados en el muelle, desde las tradicionales goletas hasta los opulentos yates modernos.

En su deambular por el Puerto, a la sombra de las palmeras y pinos, podrá tomar un descanso en los muchos restaurantes y cafés.

También cuenta con un carril bici para los usuarios de este ecológico medio de transporte.

Justo al lado del puerto deportivo puedes coger un taxi acuático hasta la playa de Çalis, empapándote del paisaje por el camino.

14. Parapente por la Laguna Azul en Oludeniz

Parapente por la Laguna Azul
Parapente por la Laguna Azul

Si quieres un recuerdo aún más aventurero de tu viaje, no dudes probar la emoción del Parapente y deslizarte desde la cumbre del monte Babadağ, volando sobre sus playas de aguas turquesas

No tengas miedo, estarás atado a un experimentado piloto, así que puedes tomarlo con calma, disfrutar de las vistas y tomar tantas fotos como puedas.

Hay muchas empresas y páginas turísticas para informarte sobre esta emocionante actividad.

15. La Ruta Licia

Ruta Licia

Conocida por ser una de las mejores rutas de larga distancia, la Ruta Licia te llevará a un viaje que va más allá de la observación de los restos de la antigüedad. Quien la ha recorrido, ha tenido la sensación de estar en contacto con las tierras, tradiciones, batallas, monumentos, tumbas desde un sentimiento más espiritual. Sin duda alguna, una ruta que te cambiará la vida.

Se necesita casi un mes para completar sus 540 kilómetros, repletos de grandes desniveles y con un terreno desigual.

Oludeniz es el punto de partida más habitual de este épico sendero, que atraviesa las regiones del Egeo y el Mediterráneo del sur de Turquía hasta Geyikbayırı, no lejos de Antalya.

El recorrido está marcado con rayas rojas y blancas, llevándote a ciudades en ruinas, tumbas y pueblos lejanos. Algunos de los cuales hemos comentado en esta página. 

Serpenteando sobre algunos paisajes montañosos brutales pero de una belleza poco común, la ruta sigue antiguos senderos y caminos de herradura (propicios para caballos o mulas), y la primavera es la estación idónea para realizar el viaje.

Aunque buena parte del recorrido se realiza entre el frescor de los bosques, o la brisa del mar te refresca en otros tramos, la ruta no es aconsejable a gente poco preparada o con alguna afección. 

Si te sientes en forma, puedes bajar al Valle de las Mariposas, haciendo el fascinante descenso a Faralya.

Sin duda una ruta excepcional.

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